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    Nueva pupila

    Capítulo 9

    28/01/2026

    —¿Vas a explicarme qué ocurre y a qué ha venido todo esto? —Ni siquiera esperé a que las ruedas de la ambulancia empezasen a girar para lanzar mi pregunta.

    —Tus padres me llamaron después de hablar contigo. Están muy preocupados. —dijo mientras enviaba un mensaje por teléfono. Seguro que les estaba informando de que estaba conmigo.

    —Puede que fuese un poco exagerada cuando Ray entró en mi habitación así de improviso, pero no creo que… —Ella alzó una mano para hacerme callar.

    —Ellos no conocen toda la historia, pero yo sí, Dennise. —Cuando me llamaba por mi nombre de pila sabía que se estaba poniendo seria.

    —Así que has venido a salvarme de él, de ellos dos. —Comprendí. Su mano se posó sobre la mía, haciéndome alzar la vista de nuevo hacia ella.

    —Hay momentos en los que uno ha de alejarse, cariño. Estar allí era tóxico para ti.

    —Lo sé —dije soltando un suspiro.

    —Esta guerra no podías ganarla, Dennise. Este no es el campo de batalla apropiado, y tú tampoco estás preparada. Pero lo estarás, te lo prometo, voy a encargarme de ello. —Sus palabras me preocuparon.

    —No harás…

    —No, cariño, esta guerra es tuya, tienes que librarla tú. Es tu derecho.

    —Mi derecho —repetí.

    —Mi privilegio será darte las armas para hacerlos pagar a ambos por sus actos. —Si fuera tan fácil…

    —Ya he intentado fastidiar a Ray. Le he privado de mis apuntes para que no consiguiese las notas que deseaba, pero se buscará la vida por otros medios, estoy segura. —Aunque no sería tan fácil como antes sin una presa a la que desplumar, como lo era yo.

    —Tienes que mirar más lejos, cariño. Conseguir buenas notas no es más que una parte de su auténtico objetivo. Aprobar no es suficiente, necesita más, y eso es porque tiene un objetivo que alcanzar. —Y yo sabía cuál era.

    —Quiere entrar a trabajar en el equipo legal de los Giants. —Desiré asintió.

    —Entonces ya sabes cómo puedes hacerle daño.

    —¿Te refieres a que puedo presentarme a ese puesto y quitárselo? —Mis notas eran y serían mejores que las suyas, luego tendría esa baza a mi favor.

    —¿Estarías dispuesta a hacerlo? —Sopesé la respuesta un par de segundos.

    —No es solo cuestión de expediente académico. Seguro que se necesitan contactos como los que él tiene.

    —Los contactos se hacen, solo hay que tener en mente el objetivo y dar los pasos necesarios para conseguirlo. Así se ha hecho siempre. Pero la auténtica pregunta es ¿quieres arrebatarle el puesto?

    —No lo sé. Trabajar para un club deportivo nunca había sido mi meta. —dije con sinceridad.

    —¿Y cuál es? —Buena pregunta.

    —Siempre pensé en ayudar a personas como mi padre a lidiar con grandes empresas como con las que trabaja. Ya sabes, él es un analista independiente, y no tiene los mismos recursos legales que una gran corporación. No quiero que se aprovechen de él. —Siempre era así, los grandes se buscaban la manera de exprimir a los pequeños, y si surgían problemas, ellos se lavaban las manos.

    —Entonces quieres estar del lado de los deportistas. Conseguirles las mejores condiciones, para asegurar su futuro. Una lesión puede acabar con su carrera en cualquier momento, y su fuente de ingresos desaparecer. Los clubs deportivos de primera categoría siempre buscan exprimir a sus activos, y cuando se rompen o se agotan, van a por el siguiente.

    —Esa perspectiva se asemeja mucho a la de mi padre. —David contra Goliat.

    —Parece entonces que tenemos un objetivo claro. —Desiré esperó que yo llegase a la misma conclusión que ella.

    —Destrozarle en una mesa de negociación, humillarle. —Ella asintió conforme.

    —Si él representa los intereses del club, no les sentará muy bien que les deje con el culo al aire. Quién sabe, incluso puede que te pidan que ocupes su puesto. Y no estoy diciendo que quieras tomarlo, simplemente puedes hacerles creer que te puede interesar. Los lobos solo aceptan a otro lobo en la manada, pero cuando uno es perjudicial para el grupo, no tienen reparo en expulsarlo.

    —Sé que dice muy poco de mi persona, el que me guste como suena eso, pero es así. —reconocí.

    —La venganza, cariño, es un plato que se toma frío, y contrariamente a lo que se dice, hay ocasiones en que llena el alma mucho más que el perdón.

    —Entonces será mejor que demos la vuelta, tengo que terminar el último trimestre con mejores notas que Ray, y hacer ese máster que tiene en mente hacer. —Si mi expediente era mejor que el suyo, tendría un As en mi mano de cartas.

    —Oh, y vas a hacerlo, pero no en Columbia. —Aquello me confundió.

    —¿Qué quieres decir? Tengo una beca vinculada a la universidad de Columbia y mis notas, no puedo irme a otra universidad. No tengo tiempo de presentar el ingreso en otra facultad, ni dinero para la matrícula, ni…—Estaba empezando a agobiarme.

    —Tranquila, cariño. No habría venido a buscarte si no tuviese todo eso cubierto. —Desiré me sonrió con confianza.

    —¿Lo tienes? Pero…

    —Ya tienes plaza en la facultad de derecho de Yale. Y con respecto a tu beca tampoco tienes que preocuparte, te he conseguido un benefactor. —Desiré me guiñó un ojo. Podía percibir la enorme sonrisa que se dibujaba bajo su mascarilla.

    —Pero ¿cómo…?

    —Oh, el rector de Yale me tiene en alta estima. No puede negarle a su mejor recaudadora de fondos el favor de matricular a su sobrina.

    —¿Recaudadora de fondos? —Sentía curiosidad.

    —A estas alturas ya debes saber que las universidades no solo se nutren de las matrículas de los alumnos, necesitan benefactores para poder desarrollar los proyectos que realmente les dan prestigio. ¿No has oído hablar de las galas de recaudación de fondos?

    —Siempre las había relacionado más con proyectos filantrópicos, como ONG y ese tipo de entes.

    —Pues las universidades son uno de esos entes, que amparados por el afán de conocimiento y el beneficio a la humanidad, recaudan fondos para financiar los proyectos de varios de sus departamentos. A veces es el mismo proyecto el que atrae a los inversores, aunque la mayoría de las veces el benefactor no entiende qué va a hacerse con su dinero. Solo te extienden un cheque y se van. El que tu proyecto sea el que reciba esa inyección económica depende de cómo se lo vendas a los benefactores y filántropos dispuestos a gastarse el dinero. —Había demasiado conocimiento de ello en sus palabras, era como si…

    —¿Tú buscaste financiación para tu proyecto de esa manera?

    —Es una larga historia, cariño. Te la contaré en otro momento si quieres. Pero básicamente sí, aprendí a exponer mi proyecto a los posibles contribuyentes, haciéndolo interesante y comprensible. Si seduces a tu audiencia, tienes el camino despejado hacia su chequera.

    —Vaya. —Nunca imaginé que ella hiciese eso. Yo siempre pensé que era solo una profesora de ciencias.

    Un par de golpes dieron paso a la apertura de esa pequeña ventanilla que comunica la cabina donde está el conductor y la parte trasera donde van los pasajeros, es decir, el paciente y el sanitario que lo atiende. En nuestro caso, nosotras dos.

    —Doctora Williams, estamos llegando al control.

    —Gracias, Esteve. —La ventanilla volvió a cerrarse. —Será mejor que te recuestes, eres mi paciente y te estamos trasladando a nuestro centro de tratamiento. —Me guiñó un ojo, recordándome la argucia que estábamos representando para hacer este viaje entre estados, en pleno toque de queda por el covid.

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    2 Comments
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    2 Comments

  • Reply Ana 29/01/2026 at 18:10

    La tía es muy astuta y ya pensó en todo 🤗🤗

  • Reply Lili 02/02/2026 at 18:26

    la tía tiene todo fríamente calculado

  • Responder a Ana Cancel Reply

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