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    Nueva pupila

    Capítulo 5

    31/12/2025

    Las medidas de distanciamiento social, las restricciones, fueron la mejor excusa para mantener a Ray alejado de mi persona, algo que agradecí, porque no quería tener que mirarlo a la cara. No entiendo a esa gente que te miente sin ningún tipo de remordimiento, sin escrúpulo alguno, y encima te sonríen. Con razón no había sospechado cuál había sido su juego, Ray era muy convincente, y mentía con una facilidad asombrosa. Era capaz de hacerte creer que eras importante para él, aunque pensándolo bien, de alguna manera lo era.

    Lo difícil fue seguir haciéndole creer que no había ocurrido nada entre nosotros, y al mismo tiempo no darle lo que quería. Se preguntarán, ¿por qué no rompí con él directamente? Pues pensé en aquella frase que decía “a tus amigos mantenlos cerca, a tus enemigos más cerca aún”. No, no era por eso. Quería ver hasta dónde era capaz de aguantar Ray por conseguir sus ansiadas buenas notas.

    Estaba claro que él ya no me interesaba como antes, actuaba con desidia y dejadez, sin emoción, pero él seguía insistiendo. Se estaba rebajando hasta niveles que eran humillantes, al menos es lo que algunas personas, como Diana, pensaban. ¿Cómo lo sabía? Pues …

    —¿No vas a quedar con Ray? —preguntó una tarde.

    —No es seguro. — respondí mientras ordenaba mi escritorio.

    —Oh, vamos. Podéis salir a tomar el aire al parque, se supone que es una zona segura. Si yo tuviese un novio como él, haría lo que fuera por estar un rato juntos. —Seguro que una de tus salidas las aprovechaste para hacer precisamente eso, estar con mi novio, pensé.

    —¿Tú has quedado con Jack? —Noté el impacto que provocó mi comentario. Ella no esperaba esa pregunta.

    —Es complicado, él ya no está en el campus. —Jack había dado el salto a la liga profesional, jugaba en los Giants desde que terminó sus estudios en Columbia. Pero él y Diana seguían viéndose, porque decía que seguían siendo novios. El chico seguro que todavía la quería, pero ella repartía su amor con otras personas, hombres y mujeres, no le hacía ascos a nada. El por qué no le había dejado estaba claro para mí, Jack era más que una promesa deportiva, tenía un contrato e ingresos considerables. Diana no desperdiciaría eso.

    —Para alguien como tú, debe ser complicado mantener la distancia. —Diana me miró con más atención de lo debido. Estaba sospechando algo.

    —¿Alguien como yo? —preguntó desconfiada.

    —Sí, ya sabes. Tan sexual. —Es lo que ella decía, necesitaba sexo con regularidad, era su naturaleza.

    —Sí, bueno. Hago lo que puedo. —En otras palabras, si Jack no estaba a mano, lo hacía con otras personas, o recurría a la autocomplacencia. Esto último era lo que más experimentaba, porque no se cortaba de hacerlo cuando yo estaba en la habitación. El confinamiento había agudizado su falta de vergüenza y desconsideración.

    —Yo pienso en mi salud. Quiero vivir para alcanzar mis sueños, no morir por cumplir uno solo de ellos. —Aunque abrazar y besar a Ray ya no era uno de ellos.

    —Una cita en el parque no es algo demasiado arriesgado. Muchos jóvenes quedan para intercambiar apuntes y estudiar. —Ahí quería ella llegar. Seguro que Ray le había pedido ayuda a Diana para persuadirme. Normal, si Ray conseguía un buen puesto como abogado, tendría a dos tipos con una cartera bien abultada de la que servirse. Diana no era materialista, Diana era egoísta.

    —El riesgo existe. —me justifiqué.

    —Por una vez no pasa nada. —se defendió. Sí que debía estar desesperado Ray. Normal, los exámenes se acercaban.

    —Eso es lo que dicen algunas antes de tener sexo sin protección, y un porcentaje se quedan embarazadas. —Tocar su punto débil resultó eficaz, porque dio un respingo, igual que si mencionase al diablo.

    —Sí, bueno. Voy a salir a comprar algo de agua y barritas energéticas. ¿Quieres que te traiga algo? —Las comidas en la cafetería de la residencia se habían convertido en algo diferente a lo que eran antes, ahora había turnos para evitar la masificación. Distancia de seguridad y medidas extraordinarias de higiene.

    Antes cogía mi comida y salía a comer al pequeño jardín del exterior, pero desde lo de Ray, empecé a comer en mi cuarto con la ventana abierta. No era lo mismo, pero era mejor que arriesgarme a salir al exterior y encontrármelo, el maldito parecía acecharme. Alguna vez lo vi merodeando cerca del edificio. Y si tenía que apostar, juraría que no estaba precisamente lejos en ese momento, porque Diana parecía tener una misión cuando salió de nuestro cuarto.

    Aproveché que ella no estaba delante, para esconder mis nuevos apuntes, y dejar a la vista unos mucho menos elaborados. Ya había descubierto que me desaparecían por unas horas y luego volvían a su lugar. Antes no lo habría notado, pero me había vuelto una desconfiada con Diana. Por eso sabía que me los robaba y luego los devolvía. Como dije, Ray estaba desesperado y tenía un cómplice.

    El repiqueteo de una videollamada entrante resonó en mi ordenador. Al comprobar de quién era vi el indicador de mi tía Desiré. Con mis padres atrapados al otro lado del océano, ella era la que constantemente contactaba conmigo para comprobar cómo estaba.

    —Hola, tía. —saludé.

    —¿Cómo está mi sobrina favorita? —preguntó jovial.

    —Soy tu única sobrina. —le recordé.

    —También podrías ser la que me cae peor. —Buen punto.

    —Soy demasiado adorable para caerte mal. —bromeé sin mucho entusiasmo.

    —¿Te llegó mi último envío? ¿Necesitas algo más? —Ella estaba pendiente de todo lo que pudiese necesitar, incluso se adelantaba con sus previsiones.

    —Sí, gracias. Tengo de todo.

    —Estás triste. ¿Va todo bien? —A ella no podía engañarla, sabía interpretar los datos que tenía delante con demasiada facilidad.

    —El distanciamiento es duro. —Quizás si la despistaba, no tuviese que contárselo. Había aguantado hasta ese momento, y podría seguir evitándolo.

    —Hay algo más. —Sus ojos inteligentes parecían ver a través de la cámara.

    —Nada importante. —Mis palabras querían tranquilizarla, pero provocaron precisamente lo contrario.

    —¿Estás sola en la habitación? —pareció escudriñar mi cuarto.

    —Sí. —confesé.

    —Entonces ya me lo estás contando todo. —Suspiré de forma pesada. Con ella era difícil tener secretos. A veces pienso que, en vez de física, mi tía debería haber estudiado psicología. Era muy buena hurgando en la cabeza de la gente, en interpretarla. Al menos conmigo ocurría eso.

    —Espero que tengas tiempo, porque esto será largo. —Su espalda se enderezó, como si se preparase para entrar en batalla.

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    3 Comments
    • Capítulo 4

    • Capítulo 6

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    3 Comments

  • Reply Capítulo 4 – Iris Boo 02/01/2026 at 14:00

    […] Seguir leyendo […]

  • Reply Karen 04/01/2026 at 02:46

    Excelente capitulo, gracias por una historia más !!! 😸

  • Reply Lili 04/01/2026 at 22:46

    sinvergüenza!!

  • Responder a Capítulo 4 – Iris Boo Cancel Reply

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