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    Capítulo 12

    18/02/2026

    —No entiendo dónde está la diferencia. ¿Cazar un hombre no es lo mismo que seducirlo? —Miré a mi alrededor al decirlo, temiendo que alguno de los alumnos del laboratorio pudiese escucharme.

    —Podría parecerlo, pero no lo es. No es lo mismo salir a pescar un domingo con tu padre, que hacerlo de manera profesional. Cualquier mujer, con un poco de seguridad en sí misma, puede seducir a un hombre. Una cazadora es un animal diferente, un gran cazador. Y he dicho cazador, no depredador. Una cazadora no va dejando un reguero de cadáveres a su paso.

    —¿Tratas de decir que solo caza a un hombre? Porque los cazadores no solo consiguen una sola pieza, sino varias. —Mi mente viajó a una imagen de una pared llena con las cabezas de varios animales diferentes, como las de esos cazadores que presumen de sus piezas.

    —Una cazadora tiene un objetivo en mente, y se prepara para conseguirlo. Hay ocasiones en las que se prepara a una mujer para conquistar al hombre del que está enamorada, y cree que está fuera de su alcance, o mejor dicho, sabe que lo está. Otras, como lo es tu caso, una mujer se prepara para hacerle pagar a ese hombre el daño que le ha hecho.

    —¿No sería mejor que alguien me enseñara a cortar testículos con un cuchillo de monte? Porque te prometo que esa idea se ha pasado muchas veces por la cabeza, y no estoy segura de decir que sea mala. —Desiré soltó una sonora carcajada.

    —Podría darte la razón en eso, muchos lo merecen. Pero voy a darte algunos argumentos que te ayudarán a entender el por qué no es buena idea.

    —Lo sé, la que empeoraría su situación sería yo. Y no, no quiero acabar en prisión por agredir a otra persona.

    —Exacto. Esto se trata de hacerle pagar, pero no consiguiendo que pierdas tu futuro al hacerlo.

    —Eso es lo que me ha detenido de hacerlo. —aseguré.

    —Además, está el hecho de lo que vas a hacerle a ese hombre va a dolerle más, y no podrá resarcirse del daño que le hagas, porque los que están a su lado probablemente te elijan a ti antes que a él.

    —Parece que en vez de seducir a un hombre, tenga que seducir a varios.

    —Yo más bien diría que vas a jugar con todos, pero solo necesitas que sea la piel de uno la que adorne tu salón.

    —Así como lo dices suena complicado. —No me veía yo encandilando a un grupo de hombres, y mucho menos a Ray sucumbiendo a mis encantos. Ya nos habíamos acostado juntos, y prefirió a Diana y su experiencia sexual. Yo estaba en desventaja en ese campo.

    —Pilotar un avión no es fácil, pero ahí tienes a los pilotos.

    —Pero ellos estudian mucho tiempo y practican horas en simuladores antes de ponerse a los mandos de un avión. —Y tampoco se ponían a pilotar un Airbus con 300 pasajeros, empezaban por máquinas más pequeñas.

    —Y eso es lo que vas a hacer tú, cariño. Vas a prepararte para pilotar esa aeronave, y yo voy a ser tu instructora.

    —Ufff, no sé si estoy preparada para eso. —reconocí. Para mí era demasiado.

    —Lo estarás, puedo asegurártelo. —La tía Desiré me sonrió de una extraña manera mientras llevaba el vaso de café a sus labios.

    —Está bien, ¿por dónde empezamos? —cedí.

    —Como todo proyecto, hay que planificar nuestros pasos, calcular los tiempos y conseguir el material y medios que necesitaremos. Pero lo más importante, es tener un objetivo claro, y ese le tenemos.

    —Ray. —dije en voz alta.

    —Bien. Entonces podemos ir preparando la lista con lo que necesitamos—cogió un papel y empezó a escribir en él—. Necesitas terminar tu doctorado en jurisprudencia con una nota excelente.

    —Creo que eso puedo conseguirlo. —Solo tenía que continuar con la trayectoria que había seguido hasta el momento. Solo esperaba que ningún profesor me lo pusiera difícil. Aunque algo me decía que teniendo a la tía Desiré metida en esto, eso seguramente no ocurriría.

    —Hacerlo en una universidad de prestigio ya podemos tacharlo. —Hizo esa marca de “conseguido” al final de la frase.

    —Y tendré que cursar una maestría en derecho deportivo. —añadí.

    —Veo que la parte académica la tienes clara.

    —Es lo único. —confesé.

    —Para muchas esa sería la parte más difícil.

    —¿Intentas darme ánimos?

    —Yo era igual que tú, Dennise. Si yo pude hacerlo, tú también.

    —Vale. ¿Y cual es el plan?

    —Tranquila, pequeña, todavía no hemos terminado con lo que necesitas.

    —¿Hay más?

    —Cuando se envía a un militar a una misión, no se escoge al más listo de la clase, sino al más idóneo para la misión, y eso incluye no solo conocimientos, sino preparación física, y alguna cualidad extra que pueda beneficiarle, como por ejemplo idiomas, conocimiento del terreno, ese tipo de cosas.

    —¿Vas a enseñarme a pelear? —Era eso lo que me estaba diciendo, ¿verdad?

    —Hay que pulir tu físico, Dennise, será tu arma más decisiva. Si la primera impresión que des no es buena, puedes olvidarte.

    —¿No estará insinuando cirugía? —Reconozcámoslo, yo no tenía los atributos de Diana.

    —Hay mucho que se puede hacer antes de llegar a ese extremo, cariño. Normalmente la cirugía se utiliza por dos motivos, o hay una deformación que hay que corregir, o la autoestima de la mujer necesita un refuerzo. Tú no entras en ninguno de los dos supuestos. —Ya, eso lo decía ella.

    —No tengo los pechos grandes como les gusta a los chicos. —reconocí.

    —Cualquiera puede someterse a un aumento de pecho, Dennise. La elegancia y la seguridad no se consiguen con un bisturí. Y creeme, cuando termine contigo, tendrás de ambas lo suficiente como para no necesitar impresionar con unos pechos grandes o labios gruesos.

    —Las feas no seducen. —le recordé.

    —Existen pocas mujeres feas, pero tu no eres una de ellas. Lo único que te hace falta es aprender a sacarte partido. Un poco de maquillaje, acertar con el atuendo adecuado, la manera de moverte, aprender a pensar antes de hablar… Todo eso hará de ti una mujer que deja una huella difícil de olvidar, pero en el buen sentido.

    Sus palabras, su forma de decirlas, me dieron la seguridad, la confianza, de que podía alcanzar el nivel que ella decía. Ray, ya puedes ir preparándote, porque no podrás escapar.

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    1 Comment

  • Reply Capítulo 11 – Iris Boo 20/02/2026 at 13:59

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  • Responder a Capítulo 11 – Iris Boo Cancel Reply

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