Observé atónito cómo los atacantes se iban quitando las protecciones. ¿De verdad se habían prestado a esto? Era solo una prueba, y podían haber recibido un balazo por nada.
—Sé lo que estás pensando —dijo Nick a mi lado, mientras retiraba los rastros de sangre falsa de su cara.
—Ah, ¿sí?
—¿Cuántos estaban metidos en esto? —Señaló con la cabeza a Han. Sí, también estaba esa pregunta en mi cabeza.
—Es una de las respuestas que me gustaría tener. —La ceja de Nick se alzó, parecía ligeramente sorprendido.
—¿Una? ¿cuáles eran las otras?
—Está claro que Han estaba metido en la farsa, pero me parece que Buck no. —Nick giró la cabeza hacia un Buck algo enfurruñado. Como dije, el disparo sobre su pecho debía de ser doloroso como una patada en los cojones. Bueno, tanto no, pero a él le había hecho la misma gracia.
—No, solo Han —reconoció Nick.
—Tenía un arma —le recordé—. ¿No era demasiado arriesgado para tus hombres? —señalé al equipo que estaba quitándose los restos de su disfraz.
—¿Qué es lo primero que hizo Buck cuando vio el equipo de la armería? —Entonces lo entendí.
—Contabas que desechase su pequeño revolver, para cambiarlo por el subfusil de asalto —deduje.
—Míralo, es de los que les gusta las armas grandes, y cuanto más, mejor.
—¿Lo dices por su tamaño?
—V-Security es una empresa de seguridad. ¿Crees que no contaríamos con un perfil psicológico de todos vosotros? —cruzó los brazos frente a su pecho.
—Apenas me conoces de hace unas horas. —¿Cómo demonios habían podido confeccionar ese maldito perfil con tan poco tiempo? A no ser…. No, no era posible. El gilipollas de Daniel no sabía que iba a llevarnos a aquel club, ni que iba a meternos en una pelea, ¿o sí? Yo estaba allí, no presencié ninguna provocación por parte del personal del club.
—Contamos con profesionales muy buenos. Solo tuvieron que veros durante las pruebas de criba, para descubrir la mayor parte de vuestro carácter.
—No pueden ser tan buenos. —Aunque acertaron con Buck, al menos con el hecho de que no dudaría en cambiar su arma por una más grande. Resultado: las balas reales quedaban fuera de la ecuación.
—Solo necesitábamos un bosquejo de aquello que nos interesa.
—Como es nuestra capacidad de reacción ante una situación límite imprevista. —Eso era a lo que acababan de someternos.
—Lo de hoy ha sido más que eso. —Ahora el intrigado era yo.
—¿A qué te refieres? —Nick tiró de mi brazo para apartarme del resto. Esta conversación debía ser privada.
—Ya sabíamos que Buck es impulsivo, algo brusco y antisocial. El trabajo en equipo no se le da bien, porque le gusta ser el líder en todo, el que destaca. Puede ser un enemigo temible por su potencial físico, incluso reconozco que su aspecto solamente ya es un elemento disuasorio. Pero estamos buscando algo más que un portero de discoteca, necesitamos un grupo bien conexionado, y él no es de los que saben acatar órdenes. —Sí, eso había quedado patente.
—¿Y el resto?
—Ivan y Anderson son muy parecidos. —No estaba de acuerdo con eso. —Ambos son de los que no hacen preguntas, solo cumplen con lo que les ordenan, no cuestionan. —Pues sí, aunque uno era más hablador que el otro. Y luego quedaba el detalle de que Ivan sugirió llamar a la policía, eso a mí me pareció una iniciativa. Aunque sí que se metió de lleno en el operativo improvisado y cumplió con su parte con eficiencia.
—¿Y yo? —Era evidente que a Han ya lo conocía de antes, era su topo, su infiltrado. Esperé su respuesta con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Tú, querido amigo, has demostrado una lealtad y una capacidad de liderazgo extraordinarias. Y eso, Tucker, era precisamente lo que estábamos buscando. —Su respuesta me sorprendió.
—¿Quieres decir…? ¿El puesto es mío?
—Estamos formando un equipo, muy parecido al que has estado vinculado estos últimos años. —¡Mierda!, ¿cómo sabía él que yo había sido un SEAL. Es algo confidencial.
—¿Un equipo especial? —Era una estupidez negarlo, pero tampoco iba a decirle a qué tipo de equipo pertenecía. Hay muchos dentro del ejército.
—Queremos que lideres tu propio equipo. —Eso era mucha responsabilidad.
—Yo. No sé.
—Ya conoces a tus hombres. —Nick señaló hacia el grupo de candidatos del que yo había formado parte.
—¿Nosotros cuatro? —Porque algo me decía que los actores de la trama que habían preparado para nosotros, ya eran una unidad en sí mismos.
—Como te dije, Buck no es de los que encajaría bien en un equipo. Pero sí, seréis cuatro. —Así que Han entraba en mi grupo.
—Tengo que meditarlo, esto es más de lo que esperaba. —Vigilante, escolta… cualquiera de esos puestos era lo que esperaba cubrir, pero no formar parte de un equipo especial, y mucho menos liderarlo.
—Lo entiendo. Tienes mi teléfono, cuando tomes una decisión, solo tienes que llamarme. —Eso me hizo pensar…
—Así que tú eres el jefe de todo esto —deduje. Su sonrisa me confundió.
—Digamos que en V-Security nos gusta saber a quienes tenemos cubriendo nuestras espaldas. Supongo que podemos decir que es cuestión de confianza.
—Así que confías en mí —deduje. Su sonrisa creció.
—Nos hemos visto solo un par de veces, y no has dudado en meterte allí para salvarme. No pensaste en las consecuencias, en que podías tener problemas legales o incluso salir herido o algo peor. Solo actuaste por instinto, y te lanzaste de cabeza al rescate. Eso, Tucker, me dice que eres una persona en la que puedo confiar si la situación se convierte en real.
—¡Joder! No pensé en ello —me di cuenta—. Podía haber matado a alguien e ir a la cárcel. —Y ya no estaba amparado por el ejército, ya no seguía órdenes. Haber actuado por mi cuenta me convertía en un justiciero, y eso se castigaba.
—Tenemos un buen equipo jurídico. —¿En serio me venía con eso?
—La ley es la ley —le aseguré.
—Y matar es siempre matar, aunque lo hagas con una placa o un galón militar tras el que escudarte. Pero no estamos hablando de eso, sino de hacer lo correcto cuando hay que hacerlo. Si la vida de alguien inocente es amenazada por alguien que usa la muerte como medio de vida, yo no me sentiría mal por sacar su culo de este mundo. Y algo me dice que tú tampoco. Y no estoy diciendo que te sea fácil matar, solo que tienes muy claro cuando es la mejor opción. —Y con esas palabras me dejó. ¡Joder!, ya sabía quién había hecho ese maldito perfil psicológico.
—Hey!, estamos dentro. —El brazo de Ivan pasó bruscamente por detrás de mi cuello.
—Eso parece.
—Entonces creo que nos toca pagar a cada uno lo suyo de nuevo —miré hacia Anderson, que seguía atento a nuestros movimientos, pero fingía estar ocupado en otra cosa.
—Bueno, ahora somos un equipo, así que mejor que nos acostumbremos a hacer estas cosas juntos. ¡Anderson! —él giró la cabeza hacia mí —Nos vamos a desayunar —le hice un gesto para que se acercase, y él obedeció.
—¿He oído equipo? —Han, el infiltrado, estaba a un metro de nosotros.
—Acostúmbrate a eso, tramposo. A partir de ahora no podrás guardarnos secretos —le amenacé con una sonrisa.
—No hay problema.
—¿Dónde vamos a desayunar? —preguntó Ivan.
—No conozco la ciudad, así que acepto sugerencias —miré a Han el primero.
—Bueno, hay un par de sitios. ¿Qué os apetece? ¿Gofres, tortitas, donas, fruta, cereales? —giré la cabeza hacia Anderson, que asintió, sin dar una opinión más amplia al respecto. Para mí eso significaba que cualquier cosa le venía bien.
—Tú conduces. ¿Dónde vas a llevarnos? —Han alzó las cejas ante mi pregunta.
—¿A todos?
—De momento a mí, vine en taxi, y es una tontería pedir otro cuando vamos al mismo sitio. En cuanto a vosotros dos, simplemente seguidnos.
—¡Eh!, ¿quién te ha proclamado jefe del grupo? —protestó Iván. Me giré hacia el lugar en que Nick daba órdenes a alguno de sus hombres.
—Él —le señalé.
—A mí me vale —dijo Han. Anderson no abrió la boca, solo asintió, como era su costumbre. En cuanto a Iván, se encogió de hombros.
—De acuerdo, pues vamos. Tengo hambre. —Esa fue toda su respuesta.
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