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    Nueva pupila

    Capítulo 2

    10/12/2025

    El paseo hasta mi residencia me ayudó a tranquilizarme, al menos dejé de llorar. Mi madre siempre dice que tengo la mente analítica de mi padre, y que me centro con mucha facilidad en localizar los problemas y buscarles solución. Pero eso no sabía cómo aplicarlo a mi situación actual. Lo que había sucedido no era un problema, no era algo que tuviese solución, no podía arreglarse.

    Antes siquiera de cerrar la puerta de la habitación a mi espalda, ya tenía claro que no podía seguir con Ray. En ese instante, para lo único que me acercaría a él, sería para clavarle alfileres en cada parte sensible de su cuerpo, empezando precisamente por esas en las que están pensando. Le dejaría como un puercoespín. Estrangularle hasta matarlo no era una opción, no porque acabase con mis huesos en una prisión federal, sino porque él merecía sufrir, pero SUFRIR, sí, con mayúsculas, de verdad. Las personas que se aprovechan de otras más indefensas, vulnerables, tendrían que experimentar la impotencia de estar al otro lado.

    Pero la principal en ese momento era yo, necesitaba sacar todo ese dolor de mi interior, y la mejor manera de exorcizarlo era contándoselo a alguien. Solo había una persona a quien podría abrirle mi corazón sin que montase una operación de captura y desmembramiento, alguien que solo me escucharía y me diese consuelo, y esa era Yumi. Mis padres quedaban totalmente descartados, precisamente por eso de ponerse en plan Rambo vengativo. Imaginar a mi padre con la cara pintada con pinturas de camuflaje y un cuchillo enorme en las manos, me hizo reír. No, era mejor que ellos no lo supieran.

    Así que solo me quedaba Yumi. Nuestra relación comenzó al año de empezar a estudiar en Columbia. Mi madre nos presentó por petición de su padre, que quería que su hija siguiese practicando el francés mientras estuviese en el país. Hay muchas maneras de hacerlo, lo sé, pero por razones obvias, el representante de Japón en Las Naciones Unidas consideró que su hija debía practicar con alguien que tuviese un nivel muy alto, y que además le aportase ese extra de seguridad y confidencialidad que necesitaba la hija de un diplomático. Nadie mejor que la hija de la intérprete francesa para ese puesto. El que yo cursase derecho en Columbia les vino muy bien.

    En fin, que desde que nos conocimos, solíamos mantener largas charlas en francés, charlas que afortunadamente su padre no entendía. Yumi era una adolescente japonesa inmersa en la cultura americana, ¿de qué íbamos a hablar? Pues de chicos, moda y tendencias en las redes sociales, ¡ah!, y de manga. Por su culpa tenía una extraña fijación por Alita, la protagonista de Gunnm: Battle Angel. No voy a contar más, porque no quiero que me califiquen de friki.

    Saqué mi ordenador portátil, lo coloqué sobre mis rodillas, y abrí una videollamada. Era tarde, pero ella seguro que estaría en su habitación, como cualquier otro sábado por la noche. Su padre era muy estricto con esas cosas, y la hija de un diplomático no debía ir de fiesta a lugares peligrosos. Solo algunos actos concretos y siempre con guardaespaldas. Por eso nuestras interacciones casi siempre eran online, pese a residir en la misma ciudad.

    —Moshi moshi. —saludó Yumi al otro lado. Se escuchaba música de BTS de fondo, así que supuse que estaría en su propia versión de fiesta para uno en su habitación.

    —Tienes tiempo para charlar conmigo. —No pude evitar limpiar el líquido que volvía a escapar de mi nariz. ¡Porras!, ya estaba con la lágrima fuera.

    —Sí, claro. —Ella se sentó más derecha frente a la pantalla, y silenció la música. —¿Qué te ocurre? —preguntó preocupada. Respiré profundamente antes de responder.

    —He pillado a Ray acostándose con otra chica.

    —Otoko no kuso. —Había aprendido algo de japonés gracias a ella, no solo íbamos a practicar francés, y sabía que eso era un insulto bastante fuerte, algo inapropiado en boca de una refinada señorita japonesa, pero totalmente oportuno en esa situación. Ray era un “excremento de hombre”.

    —Totalmente. —concordé con ella.

    —¿Quieres que mande a mi hermano? Tiene una katana y sabe cómo utilizarla. Restaurará tu honor con un corte limpio de los genitales de Ray. —Por su expresión, ella disfrutaría de ver ese sangriento espectáculo.

    —No creo que eso fuese bueno para su carrera diplomática. —Takeshi estaba preparándose para algún día ocupar un puesto político como su padre. Tener una mancha como esa en su expediente no sería nada bueno. Pero sabía que Yumi no hablaba en serio, aunque claro, no la conocía hasta ese extremo, su concepto del honor es algo diferente al europeo o el americano. Para los japoneses el honor es algo muy importante.

    —No, pero sería muy sexy. —Y a Yumi le ponían los comics y las telenovelas con malotes con espadas. Si su padre se entera de que veía culebrones con yakuza, le cortaba el acceso a internet. Ojo, la mafia siempre será mafia, pero hay novelas románticas que ponen a los malos como seres humanos con sentimientos, dispuestos a todo por amor. ¿A qué adolescente no le molaría eso?

    —Hay algo más. —Mi cambio de tono borró la traviesa sonrisa de su cara.

    —¿Hay algo peor que tu novio te engañe acostándose con otra mujer? —Pobre ingenua.

    —Para empezar, que esa mujer es Diana. —Por un par de segundos creí que se había perdido nuestra conexión, porque su cara se había quedado congelada, ni pestañeó.

    —¿Diana? ¿Tu compañera de habitación? ¿Esa Diana? —preguntó como si sus palabras fuesen balas de una ametralladora.

    —La misma. —aseguré.

    —Grosse pétasse. —Otro insulto impropio de una refinada señorita, aunque que no suena tan mal cuando lo dices en francés.

    —¿Crees que a tu hermano le importaría hacer un dos por uno? —Era broma, las dos lo sabíamos. Jamás se me ocurriría hacer o solicitar que hicieran en mi nombre una barbaridad como la que estaba sugiriendo.

    —No, eso lo haré yo personalmente, mon ami. Tengo un tanto que tiene grabadas sus iniciales hace tiempo. —Ese cuchillo tenía una larga historia, y había ido tomando forma a medida que le iba contando las particularidades de mi compañera de habitación, o mejor dicho esas “libertades” que se tomaba y que me afectaban de forma negativa, como llevarse a sus amantes a nuestra habitación sin avisar, y por supuesto, sin pedir permiso.

    Podía escribir una novela erótica solo con lo que había escuchado, y a veces visto, en nuestro cuarto. ¿Pensaban que lo hacía cuando yo no estaba? Más de una vez los metía en nuestro cuarto cuando se pensaba que yo dormía. Y he de decir que nadie es silencioso cuando hace ese tipo de cosas, aunque creo que a ella tampoco la importaba si me despertaba o me hacía sentir incómoda por el show que me estaba ofreciendo. A veces creo que a Diana lo que le gusta no es solo provocar, sino tener espectadores.

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    3 Comments
    • Capítulo 1

    • Capítulo 3

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    3 Comments

  • Reply Capítulo 1 – Iris Boo 11/12/2025 at 12:55

    […] Seguir leyendo […]

  • Reply Lili 11/12/2025 at 19:31

    esa es una buena amiga!

  • Reply Ana 11/12/2025 at 22:07

    Me cae re mal esta Diana, y el novio peor 😁

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