Iris Boo Blog












Martes, Octubre 17, 2017, 13:30 | No hay comentarios »

Simon

Aparqué la furgoneta delante de la casa de mi hermana, y busqué con la mirada la camioneta o la moto de Alex, pero no estaban ninguna de las dos. Eso quería decir que ni mi hermana ni mi cuñado estaban en casa. La abuela Lupe salió a recibirnos con Gabi caminando bien sujeta a su mano.

-          Hola chicos, ¿cómo por aquí?.- Ingrid se apresuró en contestar.

-          Hola Lupe, Alex ya me dijo que estarías tú sola con este trasto.- se agachó para coger a la niña en sus brazos y hacerle una sonora pedorreta en el papo. Gabi rio divertida y se aferró al cuello de mi pelirroja. Dos duendes juntos, que no le pasara nada a la abuela Lupe.

-          ¿Podrás con ellas dos?.- le pregunté. Lupe sonrió hacia mí mientras ponía los ojos en blanco.

-          Si, tu huye cobarde.- intervino Ingrid.- Lupe va a descansar mientras yo me encargo de entretener a este terremoto.-


Lunes, Octubre 16, 2017, 13:28 | No hay comentarios »

Simon

Estaba tendido en la cama, con los ojos bebiendo la imagen de una Ingrid aún dormida, mis pulmones siguiendo el ritmo de su respiración, esperando a que sus ojos se abrieran porque quería ver qué color tendrían esa mañana. Estaba temblando por dentro, porque no le había dicho nada sobre lo de la casa de Stan, porque había tomado esa decisión yo solo, y porque se suponía que éramos novios y aquella decisión nos atañía a los dos. Una casa, un hogar, una vida juntos, un futuro, una familia. Estaba convencido de que el lugar la encantaba, de eso no tenía dudas, pero… cuando se trata de dinero…Nunca había tenido que depender de nadie desde que cumplí los 18, pude que incluso antes. Las decisiones sobre qué gastar, dónde y cuánto siempre las había tomado yo, pero ahora… si quería que tuviésemos una vida en común ya no solo estaba yo para tomar las grandes decisiones, y esta lo era, vaya si lo era. Así que estaba asustado como el primer día que salté en paracaídas.


Domingo, Octubre 15, 2017, 12:44 | No hay comentarios »

Simon

¿Hay algo mejor que la satisfacción de hacer un buen trabajo?, sí, que te den un buen premio por ello. El motor fue como la seda, y comer algo rico mientras las olas del mar te mecen, estuvo mejor. Lo sé, hay gente que vomitaría la comida al segundo golpe de mar, pero yo he comido en situaciones peores, y la comida ni siquiera estaba buena. Así que para mí era un premio.

Regresamos a puerto después de una hora de travesía, suficiente para confirmar que el barco iba bien, y suficiente también para que Ray pescara tres peces. Si, el tipo llevó las cañas y se permitió ser el pasajero por una vez. Cuando fui a buscar a mi novia a su trabajo, me encontré con una avalancha de gente hambrienta haciendo cola en la camioneta. Cuando me acerqué, Ingrid casi no pudo hablar conmigo. Estaba dispuesto a subir ahí y ayudarles, cuando Carmen me detuvo en seco.


Sábado, Octubre 14, 2017, 13:08 | No hay comentarios »

Simon

El día empezó mucho mejor. El despertador sonó a la hora que lo programé. Me levanté, me duché, me vestí y preparé el desayuno, o empecé a hacerlo, hasta que Ingrid apareció en la cocina con el pelo revuelto, los ojos medio cerrados, y aquellos mini pantaloncillos que usaba para dormir. Adorable y un poquito sexy también.

-          Buenos días.- se acercó a mí, depositó un besito rápido en mis labios y continuó su deambular por la cocina como una zombi.

Abrió la nevera, sacó algunas cosas, con otras se dio cuenta de que estaban fuera porque yo las había sacado, y se puso a hacer el desayuno a mi lado. Y lo primero de todo, preparó la cafetera para que escupiera ese café expresso que se había convertido en el primero de los placeres de mi día. Bueno, el segundo, el primero era abrir los ojos y ver ese pelo rojo todo enmarañado sobre la almohada.


Viernes, Octubre 13, 2017, 13:33 | No hay comentarios »

Simon

La puerta solo necesitó de un ajuste en las bisagras, y un poco de grasa. A veces con un poco de esfuerzo se consiguen grandes cosas. La puerta trasera…. fue otra cosa. Tuvimos que sacar la puerta, quitar las bisagras y pasar el cepillo de carpintero por el marco de la puerta y por el suelo. El exceso de humedad no le viene bien a la madera, hace que se hinche. Así que estuvimos trabajando duro. Stan aún estaba fuerte, pero sus dedos, como sospechaba, no podían con los trabajos de precisión, ya saben, tornillos y piezas pequeñas. Por lo demás, él se las apañaba bien.

-          ¿Venís a cenar o qué?.-


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