¡Préstame tu sonrisa!

Prólogo

Andrey

  • ¿Qué tal lo llevas?.-

Sentí la mano de Viktor sobre mi hombro, y me giré para mirarlo a la cara. Estaba hecho una mierda, no yo, sino él, pero sonreía el cabrón. Sus ojeras eran dos enormes manchas grises bajo sus ojos, pero parecía que no cabía dentro de sus zapatos.

  • Eso debería decírtelo yo a ti, tienes una cara de mierda.-
  • Tasha nos ha salido marchosa. –
  • Creí que era Katia la que se encargaba de ella.-
  • No sabes lo gratificante que es dar un biberón a tu hija a las tres de la mañana, hasta que lo has hecho. –
  • Ya, disculpa si no me seduce la idea tanto como a ti.-
  • Sé lo que estás pensando, que me he vuelto blando.-
  • ¿Blando?, ¡no!. Lo que creo es que esa pequeña te tiene pillado por las pelotas.-
  • Nah, esas son de su madre. Y están bien ahí.-
  • Me das miedo.-
  • Hablando de negocios. He oído rumores sobre que has dejado un poco de lado el bufete de abogados.-
  • Funciona bien sin mí. Y si no has olvidado, la familia es mi único cliente, y ahora la cosa está un poco tranquila.-
  • Sí, pero no lo digas muy alto. Quiero que siga así un par de años, o hasta que Tasha duerma 6 ó 7 horas seguidas del tirón.-
  • Es una mierda ir a trabajar con sueño.-
  • Lo he hecho muchas veces, ese no es el problema. –
  • Ya, eso era antes. Ahora te estás haciendo viejo.-
  • Tú eres el mayor, 4 años ¿recuerdas?.-
  • 3, pero yo no estoy tan cascado como tú.-
  • Eso es porque tú te has vuelto uno de esos estirados de traje.-
  • ¿Estirado?.-
  • ¿Cuánto hace que no sales de copas?, o ¿Qué te metes en una pelea de bar?. Ah, lo olvidaba, tu nunca te metías en jaleos.-
  • Lo hice igual que todos, es solo que fui más discreto.-
  • Si, discreto.-
  • Yo tuve el mismo rodaje que cualquier Vasiliev.-
  • Sí, el siglo pasado.-
  • ¡Eh!, chicos, a comer.-

Genial, salvado por la comida. Estaba a punto de coger a Viktor por el cuello, y demostrarle que aún seguía teniendo sangre Vasiliev en las venas, y sobre todo, que aún hacía uso de ella. ¿Viejo?, yo no era viejo, estaba en lo mejor de la vida…y sin embargo tenía menos vida que mi padre. Sí, era patético. Tenía que hacer algo.

 

Capítulo 1

Andrey

Dejé que el agua caliente de la ducha golpeara mi cara. ¿Por qué estaba en aquel puñetero gimnasio, cuando tenía un lugar mejor acondicionado y privado que ese para entrenar?, pues porque tenía que empezar a salir al mundo de nuevo. Viktor tenía razón en algo, me había alejado del resto del mundo, me había vuelto un estirado. Trajes a medida, un corte de pelo de 100 dólares, after shave hidratante… todo un marica, como diría Nick. Así que hice lo que debía, volver al principio.

Cerré el grifo y caminé por el suelo embaldosado hasta coger mi toalla. Me sequé el pelo con energía, y me até la toalla a las caderas. Al menos no había traído una toalla de color, sino que seguía siendo fiel al blanco. Cuando entré de nuevo al vestuario, vi una coleta balanceándose, y mi curiosidad me hizo ser sigiloso. ¿Una chica en el vestuario de hombres, y escondiéndose?. Oh, aquello tenía pinta de ser interesante. Agudicé mi oído, sin apartar la vista de ella, aunque evitando que me viera. La chica permanecía cerca de la puerta de entrada, con ella entreabierta. Espiando, eh. Pues podíamos ser dos.

  • No tío, lo tengo en mi taquilla. Dame unos minutos y te lo doy.-
  • Qué pelotas las tuyas. Haciendo esto debajo de las narices de los Vasiliev. Si te pillan…-
  • Ellos son demasiado importantes como para aparecer por aquí.-
  • Vale, dame eso.-
  • Espera un segundo, voy por ello.-

La chica reculó hacia atrás, y buscó con la mirada una salida o un lugar donde ocultarse. Ni de coña, era el vestuario de tíos y… ¡mierda!, era Blake. La cogí por el codo, y la giré hacia mí. Podría haber gritado, pero la chica era lista, no tenía intención de delatarse antes de tiempo. Nos miramos a los ojos sólo un segundo, no hizo falta más. La aplasté contra la taquilla a mi espalda, y cubrí su cuerpo, de manera que el tipo que entraría ahora, sólo tuviese una vista clara de mi espalda. Mis manos se posicionaron por instinto en su cadera y en su hombro, manteniéndola quieta. Mis ojos le dijeron que si quería no ser descubierta, ella tenía que seguir mi juego, y lo hizo. Aferró mi nuca un segundo antes de que la puerta se abriera, y nuestras bocas se fundieron en un beso aniquilador.

Tenía mi mano derecha en ese culo prieto, los dedos de la izquierda rozando el sujetador deportivo por debajo de esa camiseta de tirantes que llevaba. Mi “pequeño”, bien despierto, encantado con el cálido lugar en el que le tenía alojado. Y esa boca, me estaba dando un banquete con esa boca de labios jugosos. Y maldita sea si me arrepentía, de que todo esto fuera una mentira.

Escuché al tipo a mi espalda, mientras entraba en la habitación. Y no le dejé reaccionar, era yo el que tenía que tener la ventaja, y la chica, lo tenía que tener todo.

  • ¡Lárgate!, ¿no ves que estamos ocupados?.-
  • Eh…oh…si…ya…ya me voy.-

Escuché la puerta cerrarse cuando el tipo salió dejándonos solos, pero no pensé en moverme, estaba demasiado bien así.

  • Ya se fue.-
  • Lo sé.-
  • Yo…-
  • Vas a explicarme qué coño hacías aquí.-
  • ¿Puedo hacerlo mientras sales de encima de mí?.-
  • Mejor mantenemos la farsa un poco más, por si regresa.-
  • De acuerdo.-

Se sentía tan bien ganar…no, se sentía bien tenerla atrapada bajo mi cuerpo. Y el idiota de mi pene tenía que volver a la vida precisamente con ella, y en este lugar. Cabrón desagradecido.

  • Estoy esperando.-
  • Escuché…escuché algo raro y quise investigar.-
  • ¿Raro cómo qué?.-
  • Un tipo, me pareció que estaba negociando con algo que no parecía legal.-
  • Y te escondiste para escuchar y descubrir qué era.-
  • Soy curiosa, ya sabes, mujeres y gatos…-
  • A partir de ahora me encargaré yo.-
  • Disculpa si no confío demasiado en eso.-
  • La última vez que lo comprobé, seguía siendo un Vasiliev, y este gimnasio nos pertenece.-
  • Ya, y yo trabajo en el equipo de seguridad de tu hermano. Creo que es mi tarea más que la tuya.-
  • Tu trabajo es proteger a Katia.-
  • Mi trabajo es mantener a salvo a la familia Vasiliev.-

Esta mujer estaba empezando a cabrearme. Sabía que era testaruda, y que quitármela de encima ahora, no significaba que no siguiera investigando por su cuenta. Y estaba el asunto de Viktor. En su estado, no necesitaba meterse en otro asunto que lo mantuviera en alerta. Necesitaba descansar tanto como pudiera y… ¡joder!, yo era un Vasiliev, y aún podía hacer ese tipo de trabajo.

  • Está bien. Lo haremos juntos. –
  • ¿Juntos?.-
  • Tú te aseguras de que no me pase nada mientras investigo, y tu sacias tu curiosidad. ¿Hay trato?.-
  • Ummm, tendrás que decirle a Viktor que me traslade a tu seguridad.-
  • Haré una llamada. ¿Algo más?.-
  • Suéltame el culo.-

Fingí sopesarlo un par de segundos, y después me aparté, dándome rápidamente la vuelta, y caminar de nuevo hacia las duchas. Lo que no necesitaba era que se fijara en mi erección.

  • Tienes 10 minutos para ducharte y cambiarte. Te esperaré fuera.-

No esperé su respuesta, sencillamente me quité la toalla, y me dirigí hacia la ducha. Necesitaba una buena dosis de agua fría, muy fría.

Robin

Ya, como si una ducha pudiese quitarme el calentón de encima. ¡Vaya con el hombre de hielo!. Sí, en el FBI le habíamos puesto ese apodo, Iceman. Pero ¡joder!, ese beso…no tenía nada de frío. Comprobé la puerta, y salí directa hacia el vestuario de mujeres. Era más pequeño, con sólo dos duchas, pero era normal, pocas mujeres iban a un gimnasio especializado en lucha. Me quité la ropa con rapidez, y me metí bajo el chorro de agua. Y al cerrar los ojos, lo primero que vi fue la imagen de ese trasero desnudo. ¡Dios!, esa imagen me acompañará cada vez que cierre mis párpados. ¡Eh!, pero no he dicho que sea mala, no, definitivamente, no es mala. Ya quisieran muchos tener un trasero como ese, y su espalda y…señor, estaba bien hecho el tipo. ¿Por qué mierda siempre me tenían que gustar los chicos malos?. No todos, Robin, sólo los que están así de buenos.

Capítulo 2

Robin

Cuando salí del gimnasio, encontré a Andrey apoyado en un auto. Estaba revisando su teléfono, sin percatarse de que yo había salido. Me quedé casi congelada un par de segundos, seguramente porque era la primera vez que lo veía así vestido. Llevaba unos jeans, camiseta y una cazadora de motero, de esas con cuello Mao. Si lo juntabas a la barba de tres días que endurecía su cara, le hacía parecer un auténtico tipo duro. Seguía teniendo ese aura de tipo frío, pero ¡mierda!, antes hacía que las mujeres de entre 25 y 40 babearan, pero ahora, el margen se había ampliado de entre las de 12 a más de 60, y no sé si me quedaría corta. Solo le faltaba una moto potente entre las piernas, y tenía el lote completo.

  • 13 minutos, Blake.-

Sus ojos seguían centrados en su teléfono, mientras sus dedos trabajaban en la pantalla. El tipo tenía una estupenda visión periférica.

  • Nunca dije que con 10 minutos tuviese suficiente.-

Andrey alzó la mirada hacia mí, ladeó su cabeza, y volvió a su teléfono.

  • Olvidé que las chicas tardan un poco más en secarse el pelo.-

¡Sería cretino!. Mi pelo aún seguía húmedo, y no había podido más que peinarlo. Tuve que dejarlo suelto, porque con tanta humedad no podía recogerlo en una coleta, y aún así, el tipo se metía conmigo. Adiós el sex-appeal que había conseguido con su nueva imagen. Era abrir la boca, y meter la pata hasta el fondo.

  • Si, supongo que tú no tienes ese inconveniente.-
  • Pongámonos a trabajar. ¿Podrías reconocer al tipo si lo vieras de nuevo?.-
  • Supongo que sí, aunque no lo vi demasiado bien, porque alguien me tapaba casi entera. ¿Qué tienes pensado?.-

Andrey alzó una ceja y me tendió su teléfono. Lo temé, y encontré un video listo para reproducirse.

  • Es la grabación de seguridad de hoy. El gimnasio no tiene muchas cámaras, sólo un par de ellas, y la calidad no es que sea muy buena, pero es lo que hay, así que veamos qué podemos hacer con eso.-

Empecé a visualizar el video, cuando, después de unos segundos, un enérgico tirón me tiró contra el cuerpo de Andrey. En un par de segundos, estaba contra el coche, con sus fuertes manos aferrando mi cadera. Alcé la vista, al tiempo que escuché la puerta del gimnasio cerrarse.  No tuvo que decirme nada, seguíamos manteniendo esa mascarada que comenzó en los vestuarios, y yo debía seguir con mi actuación. Indirectamente miré a la persona que salía, y al reconocerla, apreté el bíceps de Andrey para indicarle que aquel tío que salía, era el que buscábamos. Al reconocernos, salió disparado hacia uno de los lados de la calle, dejando solo una espalda que mirar. Andrey fue rápido, me quitó el teléfono de las manos, y sacó una foto del individuo. No es que sacara gran cosa de ella, porque no había una cara que ver. Pero Andrey sí creyó que era importante, porque empezó a moverse en su teléfono con rapidez.

  • En unos minutos sabremos quién es.-
  • ¿Registráis las espaldas de todos los inscritos en el gimnasio?.-
  • No, pero buscando su ropa, y la hora de salida, podemos rastrearlo con las grabaciones de la cámara de seguridad de la entrada.-

Pues no, no había pensado en eso. Puede que Andrey tuviese ideas buenas y rápidas de todas maneras. ¿Habría hecho esto antes?. Es un Vasiliev, me recordé a mí misma, todo es posible.

  • Sube al coche.-

Andrey rodeó el SUV y entró en el asiento del conductor. Arrancó con rapidez, y nos pusimos a circular en la dirección por la que desapareció el tipo.

  • ¿Vamos a seguirle?.-
  • Algo así.-

Un pitido de mensaje de entrada llegó a su teléfono, y me lo tendió para que lo leyera. Al abrirlo, encontré una foto frontal del tipo, era todo lo nítida que se podía esperar de una cámara de vigilancia; sin color, con granulado grueso y con la definición justa, pero era el tipo, estaba segura.

  • Buena foto, ¿cómo la conseguiste?.-
  • La empresa de Viktor lleva toda la seguridad de nuestros negocios. Le pedí a Boby que lo encontrara.-
  • ¿Le comentaste por qué?.-
  • Aún no sabemos qué está ocurriendo, así que no puedo decirle lo que no sé.-
  • Estamos investigando algo turbio, eso sí podías habérselo dicho.-
  • Esto no es el FBI, Blake. Yo no tengo que justificar nada a nadie, y además, soy uno de los jefes, puedo usar tantos recursos como quiera sin pedir permiso a nadie.-
  • Supongo que es bueno ser el jefe entonces.-
  • No siempre, no siempre.-

Sus ojos perdieron un poco de su brillo, y yo sabía por qué. Era un rumor que corría por la empresa, pero nadie se atrevía a decirlo en voz alta cerca de mí. Sí, aún tenía el estigma del FBI sobre mi cabeza. Salvo Katia, creo que nadie confiaba plenamente en mí. El caso, es que escuché que su antigua chica, novia, amante, lo que fuera, lo había traicionado, y él la había echado, pateado su culo, desterrado. Para cualquiera, es duro descubrir que alguien en que confías te engaña, y Andrey, por muy Vasiliev que fuese, no era diferente. Dolía, te hacía sentir vulnerable, te convertías en un ser desconfiado, y sobre todo, te hacía temer el volver a confiar en otra persona.

El GPS del vehículo se encendió solo, y marcó un punto en la pantalla que se iba moviendo. Andrey le echó un vistazo, y continuó conduciendo. El punto giró una esquina, y un momento después nosotros llegamos a un cruce y giramos en la misma dirección. No hacía falta ser demasiado listo para llegar a la conclusión de que seguíamos a aquel punto del monitor, y que con toda seguridad era el del tipo del gimnasio.

  • Quiero saber cómo lo has conseguido, pero es mejor que no pregunte ¿verdad?.-
  • ¿Recuerdas el contrato de confidencialidad que firmaste?.-
  • Sí.-
  • Bueno, pues eso incluye cualquier actividad que desarrolles mientras estás realizando tu trabajo.-
  • Pero ahora no estoy …-
  • Tu pediste el traslado, ¿recuerdas?.-
  • ¿Así, sin notificación, y…?.-
  • ¿Qué parte de “soy uno de los jefes, y esto no es el FBI” no entendiste?. Estás en la seguridad privada ahora, Blake, tendrás que acostumbrarte.-
  • Así que vas a decirme como conseguimos tener localizado a ese tipo.-
  • Digamos que le hemos puesto un rastreador.-
  • Pero ¿Cómo si no…?.-
  • He dicho hemos, Blake. Trabaja mucha gente en nuestras empresas.-
  • Está bien. Uno de los nuestros le puso un rastreador, en el momento que lo identificamos. –
  • Tenía a alguien esperando a que saliera. Cuando lo identificaste, conseguimos ponerle un rastreador a su vehículo. Y esa señal es la que estamos siguiendo.-
  • Rápido, eficaz, esto parece una película de espías, con operaciones encubiertas y todo eso.-
  • Me gusta pensar que tenemos los mejores recursos.-

Andrey

No es que fuéramos el MI6, el Mosad o la CIA, pero teníamos nuestros recursos. Tampoco tenía que decirle que Boby era un puñetero genio coordinando personas y cachivaches tecnológicos. Y tampoco hay que olvidar lo que pueden hacer 4 minutos de ducha fría en el cerebro de un hombre, al menos en el mío. En cuanto tuve un plan de acción en la cabeza, empecé a llamar a Boby. Le pedí un seguimiento con las cámaras de la ciudad en tiempo real. Sólo necesitábamos identificar al tipo, y Boby pondría encima de él su “rastreador” virtual. Era mejor decirle a Blake que teníamos un rastreador en su coche, que decirle que Boby había pirateado las cámaras de Las Vegas para hacer aquel seguimiento, porque lo primero podía hacer que fuese legal, lo segundo… va a ser que no.

El caso es que teníamos una localización del tipo casi a tiempo real, y eso nos daba la oportunidad de seguir sus movimientos. ¿Y su taquilla?, eso era otra cosa. Casi seguro que habría sacado cualquier cosa que lo comprometiera, por lo que estaría limpia. Pero había métodos para intentar descubrir que podía haber guardado allí dentro, solo necesitábamos el equipo apropiado y acceso libre a su taquilla. Ambas cosas, las tendría esta noche, y a ser posible, me libraría de Blake para hacer la inspección.

Capítulo 3

Robin

Nos llevó todo el día el seguir al tipo ese. Rey, se llamaba, según averiguamos.  No es que sacáramos mucho, pero descubrimos dónde vivía, dónde compraba cerveza, y una extraña visita que hizo a una tienda de aparatos electrónicos, donde compró un teléfono desechable.  Lo usó para hacer una llamada. Andrey estuvo constantemente trabajando con su teléfono, seguro que mandando mensajes a Boby, no hacía falta ser un genio para saber eso. Y cuando el tipo se metió en su casa, esperamos unos minutos, hasta que Andrey se puso en marcha de nuevo. Supongo que si se movía, ese rastreador nos diría a dónde iba.

Después, Andrey me dejó de nuevo en el gimnasio para recoger mi coche. Ya era tarde para recoger mi reproductor de música de mi taquilla, así que vendría mañana a recogerlo, porque se estaba acabando la batería, y tenía que recargarlo. Estaba ya en mi coche, cuando vi la sombra del coche de Andrey todavía aparcado cerca del gimnasio. Si lo alcanzaba….no, era una tontería. Podía ser uno de los dueños del gimnasio, pero dudaba mucho que llevara encima las llaves del negocio. Pero… cuando me acerqué, vi a como un hombre le entregaba una bolsa de deporte, y Andrey la revisaba. Allí pasaba algo raro, y como dije, soy mujer, soy curiosa por naturaleza. Si, vale, fui agente del FBI, eso también marcaba a una persona.

Me oculté para seguirle, porque era evidente que no iba a entrar de nuevo en su coche. Sus pasos se dirigían al gimnasio. Se detuvo frente a la puerta, sacó un papel y un manojo de llaves de la bolsa, y comenzó a abrir la puerta de entrada. Sí, lo pillé. Él iba a entrar allí dentro, amparado por la hora, y por la soledad del local. Pero estaba equivocado si creía que iba a entrar allí dentro él solo. Sí, me descubriría, pero si no lo hacía, no podría entrar allí dentro. Porque Andrey volvería a cerrar la puerta cuando estuviese dentro.

  • Eres predecible.-

No sé por qué dije eso, quizás para parecer más inteligente, pero me gustó ver como Andrey Vasiliev se quedaba congelado por fuera, aunque solo fuera por un segundo. Pillarle con la guardia baja, era algo que no ocurría. Y maldita sea lo bien que sentaba eso.

  • Tendrían que haberte llamado Pandora, eres demasiado curiosa para tu bien.-
  • Un fallo, me pusieron Robin.-
  • Bien, Robin. Entonces sigue a Batman.-

Su cuerpo atravesó el umbral de la puerta, mientras yo ponía los ojos en blanco. Estaba gracioso el tipo hoy. Y ese chiste era viejo, muy viejo. ¡Ja!, pero había tenido mucho tiempo para hacer un buen recopilatorio de respuestas. Que se preparara.

Andrey

¿Sorprendido?, si, maldita sea. Creí que la tenía de camino a casa. Pero no, esa mujer curiosa tenía que venir a ver lo que estaba haciendo. ¿De verdad era tan predecible?. Espero que no, porque eso no era bueno para un abogado, y mucho menos para un Vasiliev.

Caminé hacia el vestuario de hombres, sintiendo sus ojos en mi espalda. Cuando estuvimos dentro, encendí las luces, y apoyé la bolsa del material en el banco que estaba en mitad de la zona de taquillas. Empecé a sacar los instrumentos que iba a necesitar, mientras me mordía la lengua, esperando aquella pregunta que ella se moría por hacer.

  • Seguramente no haya nada incriminatorio allí dentro.-
  • Lo sé.-
  • ¿Has traído algo tipo investigador forense?.-

La miré y alcé una ceja.

  • ¿Cómo si fuera un CSI?.-
  • Los CSI no existen, son una invención para la TV. Yo me refiero a los policías de investigación forense, los que realmente cogen las muestras y las analizan.-
  • Podría decirse que algo parecido.-
  • ¿Algo parecido?.-

Me acerqué a la que sabía era la taquilla de Rey, y metí la llave maestra en la cerradura. La puerta se abrió sin ninguna protesta, mostrando un cubículo totalmente vacío, como sospechábamos. Cogí el kit de toma de muestras, y lo coloqué sobre el banco. Lo conecté para que se iría inicializando, mientras me ponía unos guantes y pasaba la muestra de algodón por toda las superficies interiores que pensé podrían ser viables, sobre todo por las junturas del metal.

  • Parece como si lo hubieses hecho antes.-
  • He visto mucho CSI.-

Cogí el algodón y lo acerqué a la boquilla del detector. Después de unos segundos, apareció una lectura clara.

  • Clorhidrato de cocaína.-
  • Entonces sí que era algo ilegal.-
  • Tú lo has dicho, era. Algo me dice que hemos asustado a la liebre.-
  • Pero puede volver a traficar con ella dentro del gimnasio.-
  • Puede, pero no voy a quedarme sentado esperando. ¿Es lo que esperabas, no?.-
  • De un Vasiliev no podía ser menos.-
  • Volvamos a guardar todo esto. No quiero que quede ningún rastro de que hemos pasado por aquí.-

Acomodamos la puerta en su sitio, y cerramos. Recogí el equipo con cuidado, y cerré la bolsa. Antes de dar el primer paso hacia la salida, Robin se giró hacia mí.

  • ¿Y ahora qué?.-
  • ¿Ahora?. Déjame pensarlo. No tengo un plan para este tipo de cosas. De momento mantendré vigilado a ese tipo. Necesitamos encontrar al suministrador, averiguar si esta aquí por su cuenta, o sigue las órdenes de alguien.-

La vi sonreírme y asentir.

  • Bien, me gusta que pienses en nosotros dos como un equipo en esto.-
  • Está claro que iba a ser difícil darte esquinazo, y bastante tengo con lo que ha caído en nuestras manos.-
  • Bien, jefe. ¿Cuáles son tus órdenes ahora?.-
  • Vete a dormir, Robin. Mañana tendremos que ponernos a trabajar con todo esto.-
  • ¿Dónde nos encontramos?.-
  • Si vamos a trabajar con el equipo de Viktor, será mejor que estemos cerca de Boby. Hablaré con mi hermano por la mañana para que nos preste un despacho, y que nos de acceso directo a sus recursos.-
  • Suena como que tenemos una operación en curso.-
  • Tu lo has dicho Robin.-
  • Entonces, hasta mañana. ¿A las 8?.-

Miré la hora de mi reloj. Era más de media noche. Tendríamos que dormir bien esta primera vez, porque quién sabe si volveríamos a hacerlo lo suficiente en adelante.

Sí, se sentía bien volver a los viejos tiempos, cuando el horario lo marcaba el día a día.

  • Mejor a las 9. Descansa bien esta noche.-
  • Sí, señor.-
  • Me gusta más lo de Batman.-
  • Te falta la capa.-
  • Eso llama demasiado la atención. Digamos que voy de encubierto.-
  • Lo que tu digas, Batman.-
  • Llámame Andrey, por lo del encubierto, ya sabes.-
  • De acuerdo, Andrey. Buenas noches.-

Observé su espalda mientras se alejaba, y su trasero. Mi mano instintivamente apretó, como si aún tuviera ese trozo de dura carne bajo mis yemas. Ummm, ¿estaría mal mezclar un poco de placer con los negocios?.

Capítulo 4

Robin

¿He dicho que odio a ese tipo?, pues ahora más. Es arrogante, prepotente, engreído, pagado de sí mismo, mandón…y tiene un cuerpo para pecar. ¿Por qué me tenía que pasar a mí?. Andrey es como esos bombones que tienen una pinta que te hace babear, pero que al morderlos, descubres que están rellenos de licor. Odio el licor. Pero aún así, he de reconocer que sigue teniendo una pinta estupenda. Andrey tiene eso… no es que sea guapo, es que parece interesante, si, esa es la palabra, interesante, hasta que aparece esa personalidad suya, con el ego volando a ras de cielo. Y no me siento nada atraída hacia él, es…es ese maldito cuerpo suyo. Ese trasero que me ha tenido dando vueltas toda la noche. ¿Sueños eróticos?, ¡mierda!, se pasaban de largo esa clasificación. Tendría que ponerle tantas X que parecería un mantel de punto de cruz. Sexo, sexo, sexo, era lo único que necesitaba de ese hombre. Sí, está mal acostarse con el jefe, pero demonios si no era esa parte de la tentación. ¡¿Qué?!, soy mujer, si, pero cuando tengo a ese pedazo de carne prieta y apetecible delante…es que se me despiertan todos los instintos depredadores. ¿No son las leonas las que cazan?, pues eso, al lado de ese cuerpazo, me vuelvo una leona. Ojalá fuese de esos tipos de una noche salvaje y luego lo olvidamos, porque estaba empezando a apreciar esa idea. No, no soy una golfa, yo antes ni por asomo tendría esos pensamientos, pero es que es estar al lado de este hombre, y empezar a pensar como un tío. ¿O tal vez es que llevaba demasiado tiempo trabajando con hombres?, también podía ser eso.

Cuando sonó el despertador, tuve que luchar con las sábanas para despegarlas de mi sudado cuerpo. Una ducha, necesitaba una renovadora, y fresquita ducha.

Andrey

  • Espero que sea algo importante para sacarme de casa a estas horas.-

Miré a Viktor mientras entraba en la sala de control del Crystals. Sí, Tasha debía de haber tenido otra de esas noches…¿cómo las llamaba Katia?, ah, sí, “toreras”. Tenía en las manos uno de esos vasos de café extra grandes, y toda la pinta de necesitar tres o cuatro horas más de descanso.

  • ¿Recuerdas la llamada que te hice ayer?.-
  • Sí, todavía tienes mucho que explicar de eso.-
  • Tenemos un “Papá Noel” en el gimnasio de la calle norte.-

Papá Noel era nuestra forma de llamar a los traficantes de polvo blanco, ya sabes, cocaína, heroína y esas cosas. Cuando eran drogas de diseño, o pastillas, nos referíamos a ellos como químicos. Pero Papá Noel, era algo un poco más grave que unas anfetas o éxtasis.

  • Ya sabía yo, que no podía tener tanto tiempo sin algún problema gordo con el que lidiar. ¿Qué has descubierto?.-
  • Uno de los usuarios del gimnasio trafica con cocaína, o eso pensamos. Su taquilla tenía rastros.-
  • ¿Pensamos?.-
  • Robin fue quién descubrió el asunto, y yo fui quien la descubrió a ella.-
  • ¿Desde cuándo Blake es Robin?. Espera, no quiero saberlo.-
  • No es lo que creo que estás pensando.-
  • ¿Y qué crees que estoy pensando?, No, mejor tampoco contestes a eso. En fin, será mejor que me ponga con este asunto. Las drogas bajo nuestro techo son malas noticias.-
  • ¿Hay algo mal con que sigamos nosotros con el asunto?.-
  • ¿Estás seguro?, este no es tu terreno.-
  • No siempre fui abogado, Viktor. Y hasta el momento nos hemos apañado bien, ¿no crees?.-
  • No puedo discutir eso. Pero si vas a meterte en un asunto así, necesito que me mantengas al corriente. Los asuntos de la familia nos competen a todos.-
  • De acuerdo, tu ve informando a papá y Nick, que yo seguiré investigando.-
  • Y Sara.-
  • ¿Sara?.-
  • Boby cubre el turno de mañana, y Sara el de tarde. Salvo circunstancias especiales como la de ayer, no podemos tener al chico aquí metido.-
  • ¿Y Sara puede ser tan eficaz como Boby?.-
  • Yo diría que se las apaña bien. En estos meses se ha puesto realmente al día.-
  • ¿Y si necesitamos que alguno cubra la noche?.-
  • Entonces tendré que avisar a Boby, o mejor a ambos. Nick no dejaría a Sara sola por la noche, así que los tendría a los dos aquí. Y Boby…¿Sabías que está teniendo citas?.-
  • ¿Boby?, ¿citas?. ¿Qué me he perdido?.-
  • No quiere soltar prenda. Lo lleva muy en secreto…pero ya me conoces.-
  • Sí, te encanta meter las narices en todos los “secretos” de la gente.-
  • Bueno, hablando de secretos. ¿Qué planeas hacer ahora?.-
  • Ese chico, Rey. Le pedí a Boby que investigara sobre él. Lo hice nada más llegar, han pasado dos horas, así que supongo que ya tendrá algo.-

Empecé a caminar hacia la zona de Boby, pero la mano de Viktor me detuvo.

  • ¿Estás seguro de meter a Robin Blake en esto?.-

Buena pregunta. Como ex agente del FBI, tenía a alguien preparado para meterse de lleno en un tema como este, pero…esa maldita conexión con el FBI seguía allí, dándome malas vibraciones. Pero era hacerlo junto a ella o por separado, de eso estaba seguro, ella no abandonaría.

  • Ella fue la que me llevó a esto, y prefiero trabajar con ella que hacerlo por caminos separados. Ya sabes el dicho. Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca.-
  • Aún no confías en ella.-
  • No confío en nadie, lo sabes.-
  • De acuerdo. Bien, vamos a ver que tiene Boby, y Andrey…ten cuidado.-

Caminamos hacia el puesto de Boby. Era hora de analizar los datos, y buscar un plan de acción con lo que teníamos.

Boby

El tipo ese Rey, era una joya, sí señor. Su hoja policial estaba bien adornada. Robo de coches, asalto con arma blanca, y pequeñas incautaciones por tráfico de drogas. Y todo ello con solo 21 añitos. Pero lo más interesante eran sus contactos, tenía unos amigos muy interesantes, y seguro que Andrey iba a maldecir, o algo parecido, el tipo no es que se dejara llevar por los impulsos.

En mi monitor de la derecha, la imagen de la cámara de seguridad mostró a Robin Blake llegando a la sala de control. Ahí había algo que se me escapaba, pero lo descubriría, soy así de curioso.

  • ¿Tienes lo que te pedí?.-

¡Joder!, el tipo era un puñetero gato. No le había oído acercarse, y ya estaba parado a mi lado, mirando el monitor de las cámaras de seguridad. Sus ojos tenían una expresión excesivamente… concentrada, esa podría ser la palabra. ¿En Blake?, uuuuu, esto se ponía interesante.

  • Eh, creo que tu chico tiene amigos que conocemos.-
  • Ilumíname.-
  • Está en la nómina de Medina.-

Y ahí lo vi, la mandíbula de Andrey tensándose como la cuerda de un arco. Medina eran de por sí malas noticias, pero a Andrey le tocaba muy de cerca. Lisa ahora era una de sus chicas.

  • Entonces creo que tendré que pasarme por su local, para tener una charla.-

Sí, todos sabían cuál era el territorio de los Vasiliev, nadie osaba meterse en él. Que Medina hubiese metido a uno de sus chicos en zona Vasiliev, solo significaban problemas.

Capítulo 5

Andrey

Medina. Eso eran problemas con mayúsculas. Quizás se había vuelto valiente, quizás pensó “Eh, si tengo a su chica, también puedo hacer otras cosas”. Si el chico actuó por su cuenta, y Medina era listo, le pondría en su sitio con un duro correctivo. Las reglas estaban claras. Si una familia se metía en el territorio de otra, se interpretaba como una invasión, y eso tenía graves consecuencias, sobre todo si no las buscabas. Pero si era un plan del propio Medina…eso quería decir que se estaba volviendo demasiado osado.

Tenía que hablar con él, dejar bastante claro lo que podría ocurrir si metía su mierda bajo nuestro techo. Si la cosa iba bien, saldría de allí con sus disculpas y una promesa de que no volvería a ocurrir, pero si la cosa salía mal…quizás no regresaría con una respuesta que gustara a la familia Vasiliev.

Miré de reojo a Robin, que analizaba la información del enorme monitor de Boby, como si buscara allí la cura para el cáncer. Podía preguntarse como conseguimos toda aquella información, pero no dijo nada. Lo que realmente me preocupaba, era que uniese las pistas para pensar que nosotros teníamos negocios fuera de la ley. ¿Drogas?, no. Y eso tenía que dejárselo bien claro.

  • Si piensas que deberíamos hablar con la policía, estás equivocada. Primero, porque no tenemos pruebas físicas. Segundo, meterían sus narices en todas partes, alterando las vidas de todos. Y tercero, es más rápido si nosotros mismos nos ocupamos del problema.-
  • ¿Y qué vamos a hacer, Andrey?.-
  • Pasarnos a saludar, tomar una copa, y decirle que saque su mierda de nuestros negocios. –
  • ¿Crees que Rey no actuó por decisión propia?.-
  • No lo sé. Pero vamos a sacarle de allí antes de que se acomode.-
  • De acuerdo. ¿Y cuándo vamos a tener esa charla?.-

La miré de frente, y vi la resolución en sus ojos. Sería imposible sacarla de esto, y por alguna extraña razón, quería ver como se desenvolvía en un ambiente tan distinto al que estaba acostumbrada. Pero sobre todo, se estaba formando una retorcida idea en mi cabeza. Medina sabía y alardeaba que tenía a mi antigua chica, yo le demostraría que eso no me importaba, porque tenía ese puesto de nuevo cubierto. Lisa era agua pasada. Si quería quedarse con mis descartes, por mí no había problema. Ahora tenía que explicarle a Robin cual iba a ser su papel durante nuestra “visita”, y ojalá fuera tan buena actriz como lo había sido hasta el momento. ¿Estaría dispuesta a ponerse de nuevo un vestido?. Tenía un vago recuerdo de ella en uno, cuando derribó a Rocky en aquel baño. Pero necesitaba que me refrescaran la memoria, sí señor.

Robin

  • Explícame otra vez por qué llevo unos tacones de 10 centímetros en mis pies.-

¿Había sonreído?, no lo sé, creo que fue un parpadeo de media sonrisa, que no regresó cuando giró su rostro hacia mí. Odio la luz escasa luz de los SUV, sobre todo la de los asientos traseros. ¡Agh!, una no puede ver con claridad allí dentro, porque la luz exterior no es suficiente.

  • Tú insististe en venir, Robin.-
  • Ya, mi trabajo es mantenerte a salvo mientras estás…haciendo tu “movimiento” con ese tal Medina. Pero no podré hacer mucho si llevo esta indumentaria.-

Andrey alzó esa maldita ceja hacia mí, como diciendo “¿Qué hay de malo en tu atuendo?”. ¡Ja!, que intente correr con esos puñeteros zapatos, o rodar por el suelo y levantarse sin enseñar todas las bragas con ese vestido. El rango de movimientos de mis piernas, estaban bastante limitados con ese puñetero vestido. La única ventaja que tenía, es que podía usar los malditos tacones como armas. Clavárselos a alguien sería mortal. ¡Qué cosas se me ocurrían!.

  • Kurt, Sloan, e Ivan se encargarán de cubrirnos, no te preocupes.-
  • Eso no es lo que te he pedido que me digas.-
  • No, lo que quieres es que te repita que así vestida, Medina y sus hombres no nos verán como una amenaza, y eso juega en nuestro favor. Con ese vestido, y de mi brazo, eres tan solo mi chica, no imaginarán siquiera que estés armada, pero lo estás, ¿verdad?.-
  • Lo estoy, pero no vas a comprobarlo.-
  • Sigue hablando, no te distraigas.-

Sus ojos volvieron a mi cara, después de una intensa inspección sobre mi cuerpo. ¡Señor!, esos ojos parecían ser como los de supermán, con rayos X incluidos. ¿Habría notado el pequeño bulto entre mis muslos?. Tuve que recurrir a un liguero para disimular y sostener el peso del pequeño arma. Pero eso no se lo iba a decir, demasiada información.

  • Eres nuestro caballo de Troya, Robin. Nadie pensará que eres otra cosa que no sea mi nueva chica.-
  • Suena asqueroso.-
  • ¿Ser mi chica es asqueroso?. Vaya, nunca me habían dicho eso.-
  • Quizás para cualquier otra mujer pueda ser su sueño en la vida el ser tu chica, Andrey. Pero para mí, la idea de ser una mantenida que usa su cuerpo como monda de cambio… no me parece…sano.-
  • Sano…una extraña calificación.-
  • A ver, es más suave que llamarlas putas.-
  • Ahí te estás pasando. –

Genial, ahora se había enfadado. Robin, a veces era mejor que mantuvieras la boca cerrada. Ahora a ver como lo arreglas.

  • Yo solo digo, que no es muy diferente a una puta de lujo, salvo que sólo tienen a un cliente.-

Andrey se giró totalmente sobre mí, posicionando su cuerpo sobre el mío, haciéndome sentir pequeña con su tamaño. ¡Mierda!, ningún tipo había conseguido eso desde hacía mucho tiempo. Y había estado debajo de tipos más grandes qué él. Era…no sé, su forma de clavar esos ojos en los míos.

  • Ningún miembro de mi familia, nunca, forzaría a una mujer a tener sexo con él, y una puta no es más que alguien forzado a venderse por dinero. Puedo recompensar un buen momento, puedo gratificar a una mujer con algún regalo, incluso cubrir sus gastos…pero nunca, jamás en la vida, he buscado servicios sexuales por dinero. Sexo sí, pero sólo con mujeres que han deseado tenerlo conmigo. Y la palabra clave aquí es “deseado”, Robin, no lo olvides.-

Volvió a sentarse correctamente en su asiento, y permaneció en silencio el resto del camino. No, evidentemente él no necesitaba recurrir a prostitutas para tener sexo. Él era un imán por sí mismo. Atractivo, con dinero, elegante…y ese aura que todos los Vasiliev tenían sobre ellos. Pero lo que me mantuvo callada a su lado, sin una respuesta que dar, no era el que se sintiera ofendido, sino que estaba realmente enfadado, y esa era una diferencia que decía mucho.

 

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